13.6.06

Y vuelve la burra al trigo....

Últimos días (meses quizá), he procurado no escribir de temas (tan) personales en mi blog. Razones, varias, mis hermanos saben de su existencia, y luego dan lata eterna, hay quien no me conoce, y pues realmente no le interesa (mucho) si hay cosas que a mi me duelen, o no...

Pero haremos una excepción hoy (la que confirma la regla, no?)

Lo conocí por medio de mi blog, un día me agregó al Msn y me envió un correo, diciendo que le gustaba mi manera de escribir (sin faltas de ortografía, supongo), me pedía simplemente que charlaramos respecto a las cosas misceláneas de la vida.
Siempre me ha gustado hacer amigos, conocer costumbres diferentes, formas de pensar diferentes, principios diferentes, y por eso acepté sin mayor problema. Y la verdad es que la plática era padrísima, una inteligencia desbordante, una imaginación prodigiosa, un sarcasmo como pocos, (3 de las cosas que más admiro en las personas), y sin embargo, no platicamos de nuestros miedos, nuestros prejuicios y nuestros traumas que también vienen en el paquete (nos guste o no).

El siguiente paso lógico, conocernos, y en persona es tan agradable como en una ventana de conversación (aderezado con un poquito de paranoia, hipocondria y megalomanía, pero como dije, viene dentro del paquete). Alguien increíble.

Y el siguiente paso (no tan lógico), el amor. Quizá mas de un lado que de otro. O quizá simplemente era la impaciencia que la juventud acarrea con ella. Demasiado pronto hubo una declaración, y aun mas apresurada fue la aceptación.

Pero los temores pesan más que los sentimientos, los prejuicios más que los sueños, y en mi pudieron más.
Tengo miedo de las relaciones, (mal fundamentados, lo se, estúpidos, también, y cristianos y religiosos.... De todo tienen).
¿Miedo de que? ¡De tantas cosas! De comprometerme, de dejar de ser yo, de entregar mi tiempo, mi corazón, mis sueños, mis pensamientos, y luego recogerlos en el siguiente cesto de basura, de donde he tenido que rescatarlos tantas veces. Como te explico que me aterra pasar una vez más por todo lo que ya he pasado, no una, ni dos, ni tres veces? Como te explico que cada vez que me he abierto, después he tenido que buscar pedazos de mi alma en el pavimento?. Cobardía la llamaste (y bien llamada, cobardía es), quiero decirte que no solo tu lo viste así, mi mejor amiga me manda artículos donde menciona que el miedo al compromiso surge del temor a sentirse anulado, descontrolado o atrapado. Y sí lo tengo, lo reconozco, miedo de volver a dejar de ser yo misma, y depender de algo/alguien más.

Así que tras unos pocos días, terminé esa relación. Te pedí un poco de paciencia, un poco de amistad, y un poco más de tu presencia, pero sin compromisos.

Pero la impaciencia es más fuerte, quieres un TODO o un NADA, yo se (y vaya que lo se!) que no es Casablanca. Quieres una pareja, no una amiga, quieres un complemento, una confidente, una amante.... Y no estoy segura de poderlo ofrecer. No tan pronto, al menos. Te ofrecí lo que puedo, y no lo quieres. Y en realidad lo único que quieres es un equilibrio, TU equilibrio. Traducción: TU felicidad.

Mi corazón ya tiene más kilometraje que el tuyo, y unas cuantas heridas que no le permiten correr a la velocidad del tuyo, tiene su propio paso, su propio ritmo, y para ser todo eso que me pides, necesita tiempo, el que no quieres dar.

No puedo hacer más.

Así que público querido, Una vez mas el amor se ha equivocado. (y yo junto con el).
Hermanos, y en general: NO voy a hablar de esto, no pregunten.

Y la vida sigue... Alguien con un poco más de paciencia?

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