9.2.14

Lleve la blusa, lleve la falda, lleve la blusa oigaaaaaaaaa!

Tome una semana de vacaciones. No porque no tuviera que hacer, si no porque me sobraban los días del año pasado. Dios guarde la hora que desperdiciemos los días, tan cortos que son.
Así qué junto con mi vacación (aburrida, el esposo está topado de chamba y no pudimos salir a ningún lado) y el feng shui (por ahí leí que se pronuncia fon-chuá, favor de corregir antes de quedar como ígnara delante del pueblo de Dios), el caso es que me dedique a escombrar el closet. Saque 2 bolsas de las costalitos de jareta amarilla grandes de ropa que ya no uso.  Ya sea porque tiene mil kilos que me dejó de quedar, o porque todo parece indicar que las hombreras tipo locomía ya no están a la moda. Y espero que no regresen, o lloraré por la pérdida. (Aunque sigo esperando que el copete tipo acuanet regrese).
En fin, el punto es que les pregunté a mis hermanas que que era lo que hacia una con las 2 bolsas costalitos de ropa. Únicamente se sacan a la calle a que alguien vea que le sirve? Se pueden donar a algún lado? Y pues oh sorpresa! Me dijeron que se podía ir a vender a las comunidades. So, el día de hoy, fuimos a una comunidad (La Griega) a poner el puesto de garras.

Todo comenzó a las 5.30 de la mañana, cuando mi hermana Chenis (no voy a publicar su nombre verdadero para proteger la identidad de mi sister Pelucas, jejeje) paso por mi a la casa, con sus -también- bolsas de ropa del closet, y de ahí nos fuimos por mi otra sis Negra oscura.

Llegamos a la griega a las 6.30 de la mañana, evidentemente se preguntarán que porque tan temprano, y es que tiene una razón de ser, les explico : a eso de las 6 de la mañana ponen una lista clavada en un maguey (literal). Una hoja en blanco donde los vendedores "eventuales" se anotan para que el "coordinador" les asigne un lugar.
A pesar de que el coordinador (les debo las comillas, escribo desde la iPad y aquí no está tan sencillo encontrarlas) se digna a repartir los (comillas) lugares ( cierre de comillas), la lista está únicamente de 6 a 7.30 de la mañana, máximo, y únicamente tiene lugar para como 20 eventuales.
Entonces, a las 6.30 que llegamos, éramos las número 7 en la famosa lista. Y como a las 8.30 empieza el ritual de la asignación que deja pendejo al hostes del bar más trendy y hot ( como diría mi amiga Carrie) del momento.
El "coordinador" además es el vendedor de Carnitas del tianguis, entonces entre el olor de la manteca rancia y el humo de su cigarro, comienza a coquetear con la lista. La saca, la guarda, la lee, y mientras la saca, se aglutina a su alrededor todos los que esperan que les den un lugarcito... Y el gordito se toma su tiempo..... La aguarda nuevamente, fuma otro cigarro. Saca su gancho y remueve el cazo con la carne de cerdo y la manteca rancia, se rasca el trasero. Guarda la lista y los vendedores eventuales se alejan una poco,, hasta que la vuelve a sacar y el proceso se repite nuevamente.
Me parece que el don se congratula con su coto de poder momentáneo que le da la coordinación de la famosa lista de vendedores. En fin, cada  quien con su ego.
Además que nada tiene que ver en que lugar de la lista te toque, pues una vez que -finalmente- se decide a asignar los lugares, hay que ir atrás de el, buscando el primer lugar disponible y esperar ame diga tu nombre, mismo que selecciona con sabe  dios que algoritmos bizarros dentro de su cerebro carnicero. Así qué a pesar de ser el número 7 de la lista, todavía no se a que santo del cielo agradecer que nos dieran el 3 huequito disponible.

Y así, como a las 9 d la mañana, ya teníamos montado nuestro negocio de garras, y al grito te "lleve la blusa, lleve la falda oigaaaaaa!" Transcurrió mi última mañana de vacaciones.

Cabe añadir que nos fue muy bien. Que me saludo alguien de la empresa donde trabajo. No ha de ser normal que una H gerente de RH ande vendiendo segunda mano, pero a quién le importa, me hizo feliz mi aventura.

Amoles.