30.9.05

Fin de Semana

Ya es viernes, se me ha ido la semana rapidísimo, ha estado cargada de trabajo, pero muy agradable, hasta eso.
Al final de este mes me darán mi primer cinta amarilla en kick boxing, lo que indica que puedo oficialmente patear a las personas. Lo cual siempre es bueno.
No es que la violencia sea buena, nomás digo que a veces hay ciertas personas que nos sacan de nuestras casillas.
Y procedo a hacer una lista de las personas que me sacan de mis casillas.
1.- La gorda de mi oficina. No la soporto. Y eso que no tenemos relación (ella esta en el departamento de logística y yo en Training). Pero no solo es el hecho de estar gorda, porque aceptémoslo, nadie en el mundo quiere a los gordos. Si bien cuando son bebés todos hacen faramalla y media por un cachetoncito simpático (cual cabbage patch), a la hora de la verdad (ya cuando crecieron) nadie quiere salir con la "gordita simpática" o el "gordito que cuenta chistes". Nadie (que estado cruel traigo hoy, vdd?). No, no es el hecho de estar gorda, sino mas bien ser una gorda desesperada . Ese es su problema. No estoy segura de con cuantos se le ha relacionado sentimentalmente. Y no es que sea mi problema, pero la gente desesperada, me saca de mis casillas.
2.- La gente que habla mal de cualquier persona, arrgh!!! no la soporto, aquella que te dice "viste que sutanita trae tanga negra, con el pantalon blancoooooo?" Con ganas de decir: "no, no la vi, pero por lo visto tu no la pierdes de vista, no?"
3.- La gente dependiente. Que no pueden mover un dedo por sí sola (no es que yo no sea dependiente, lo soy, y caprichosa y berrinchuda (no vaigan a creer que soy un dechado de virtudes, público querido). Pero la gente que no puede hacer una llamada telefónica sin asesoría directa y profunda, me estresa.
4.- Las niñas wannabees. Este término está de moda y es wannabe per se, significa que son niñas que se sienten hechas por Dios a mano, supericiales, estúpidas y fresas, ricas (no necesariamente), pero que pueden invertir 50 minutos de cada hora en hablar de ropa de diseñador, antros caros, viajes lujosos (y no necesariamente implica que usen esa ropa, vayan a esos antros, y hagan esos viajes), una niña wannabee (want to be), presume (y quiere) ser eso, pero naranjas dulces.
5.- Los eternos pegostes drameros y autocompadecidos. Conocí a un muchacho que era de esta manera. No feo, cabe decir, no tonto (o al menos lo ocultaba perfectamente), pero a la media hora de platicar con el, ya me había hablado de sus múltiples dolencias, sus eternos pleitos con sus ex, lo mal que lo tratan todos en la oficina, lo injusta que es la vida, su falta eterna de amigos, lo solo que se sentía siempre (snif).... Y cada vez que se le ocurre marcarme al celular, le niego la llamada.
6.- Las hienas. Ese tipo de persona que nomás porque voló la mosca sueltan la carcajada mas estruendosa que jamás han oido, y si el semáforo cambia de verde a ámbar, se desternillan de la risa, y un chiste baboso... risa. Hagan algo con sus dos neuronas!!!!
7.- Los pseudo culturosos, estirados y patéticos, digo, normalmente yo leo, y no me siento taaaaan perdida en temas profundos como filosofía, política y de esos temas poco entendibles, pero de eso, a mirar por encima a los demás, nomas porque tienes idea de que el nombre del peje es Andres Manuel, se me hace una estupidez estúpida. Y los odio.
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Ja, estoy leyendo este post,y queda poca gente fuera de esta clasificación. Y es que mi ánimo de hoy, público querido, es de odiar a bastante gente. Días difíciles, creo.
Por lo demás, hoy nomás me aguanto a mi misma, a mi gato, y al AIC

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