9.1.07

Sed

Tengo sed de ti.
Y ganas de contarte mis deseos.
De arrancar una pestaña y jugar a ser Dios y a tener el destino en mis manos.
Ganas de volverte a ver.
De estar delante de ti. De escuchar tu risa. De platicar nimiedades. De tomar tu mano. De besar tus palmas.
De cantar.
Tengo sed.
Una sed que no se calma
Una sed que raya en la desesperanza de una esquina oscura y fría. Esperando que llegues.
Una sed que quema, que calcina mi ego.
Que destroza mi dignidad.
Una sed que se calma con una palabra, una llamada, una mirada.
Una sed que es tan chiquita que con un guiño tuyo la sacias, y a la vez tan grande que la noche entera no me alcanza para terminar de extrañarte y de soñarte.
Una sed que crece irremediablemente rápido.
Que se apodera de mis sentidos y los nubla con tan solo sentir tu presencia.
Una sed que es paciente y loca. Que me carcome y me llena. Que me alivia y me desgasta.
Tengo sed de ti.

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