15.11.06

Yo, muy bien, gracias.

Sabes algo? Cada que salgo contigo quedo llena de alegría, de paz, y de una confusión cañona.
¿Que tengo que hacer pa que me mires?, ¿Que me falta, que necesito saber, hacer, pensar, decir o sentir para que te des cuenta que existo (in that way)?
E invariablemente, una vez que se pasa la euforia de estar contigo, termino sintiéndome worthless.
Pero siempre pasa algo que me hace ver que el error está en ti, y no en mi, que el que tiene la venda y el miedo eres tú.
Y esta vez, fue este escrito que recibí, que me alegra el día y me hace saber que soy más de lo que tu me valúas.

Gracias A.

Cómo arrancarte de mis recuerdos?

Veo la tele y una canción me hace pensar en ti, cambio de canal y están los Beverly 90210, Me enfado y cambio nuevamente y está Erasmo cantando, furioso apago el televisor y me disfrazo de deportista. Afuera el astro rey hace de las suyas entre los transeúntes que caminan bajo su yugo. Salgo caminando a pasos gigantes y escucho a Fernando Delgadillo con esa canción que si da miedo, entonces comienzo a trotar y justo antes de terminar la calle que me ha de llevar al centro deportivo, los enanitos verdes entonan un lamento boliviano.

He amanecido muchas veces pensando en ti y ya no quiero pensarte. No sé si me cansé de esperarte, no sé si me cansé de llamarte y saber que no vendrás, pero de lo que sí me cansé es de esta incertidumbre de saber si lo que sientes por mí es lo que yo creo que sientes. Justo por la mañana me di cuenta que no desperté susurrando tu nombre y me dio nostalgia y es que ya no quiero hacernos daño. Camino dos vueltas al campo estirando los músculos, alguien me saluda y pretende quedarse a conversar y entonces, comienzo a correr; no estoy de humor. Intento no pensar en nada, pero veo la luna en lo alto del firmamento, Un tipo trae una camisa de los gallos blancos, y justo cuando siento que ya no puede haber nada más, una madre llama por tu nombre a una niña que corría hacia mi.

El sol dora mi piel y la sed hace presa de mi boca reseca, siento que las pantorrillas me van a reventar, si me quedo quieto puedo escuchar a mi propio corazón latir a un ritmo que no puedo controlar, los pies me arden. Me detengo lentamente, jalo aire a bocanadas y camino pesadamente hacia la casa. Es imposible dejar de pensar en ti. Todo se ha convertido en tu cómplice y nunca me permitirás que te olvide. Es una sensación extraña, casi como una maldición, con la diferencia que a veces disfruto el recordarte. Especialmente cuando me veo reflejado en tus ojos y casi puedo asegurar que leí tu mente.

Fuiste una visión fugaz. Dijiste que eras mía, pero te pude retener a mi lado como retengo al aire que pasa por mis manos. La distancia también es un factor importante, aún cuando no sé cuál sea más lejana si la de tu corazón o la de tu cuerpo.

No es que sienta miedo a tu rechazo, para nada, es solo la impotencia en la que me has hecho vivir por tanto tiempo. No puedo pasarme el resto de la vida imaginando algo que esté muy lejos de pretender. Pude hacer muchas cosas por tenerte a mi lado. Fui el más cursi de los hombres, te compuse poemas y canciones con la única intención de demostrarte en palabras, lo que te decía a gritos con mis gestos y actitudes. Claro que la mayoría de mis poemas y canciones terminaron en un cuaderno viejo y arrugado, que nadie toca y así es mejor. Tal vez algún día las leas, tal vez una mañana tengas qué recoger un paquete sin remitente de un lugar que no existe y de un alguien que siempre vivió tan cerca de ti.

¿Qué me has hecho? ¿de qué extraño hechizo he sido presa?

Camino a casa paso por el Mercado y me ataca la risa cuando tengo un mensaje en mi teléfono del profesor Ortega a quien hace años que no veo. Me propone pasar a verlo para pedirme unos consejillos, acerca de un grupo musical que intenta contratar para los quince años de su princesa...
Es imposible olvidarte...?

O es que quiero recordarte en cada cosa y cada persona que veo a mi alrededor.

Llego a casa y he decidido unirme al enemigo, pongo un disco de Delgadillo y me pongo a escribirte el enésimo poema.

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