17.4.06

Fresa Salvaje..

Pues heme aqui.
Es difícil abandonar una cosa de estas una vez que le agarras cariño.

Salimos el viernes, la idea era salir súper tempra porque como buen puente, las carreteras, y absolutamente todos los lugares iban a estar atestados de gente (principalmente defeños, y esa raza si que le sacamos, tanto al volante como en todos lados).
Pero como todo el mundo ya sabía, salimos pasadas las 10 de la mañana, en los dos autos.
Muchos piensan que es patético salir con la family (sobre todo los rebeldes wanabes, que salen con sus cosas de “yo a chupar con los cuates” “uy si, llevo a mi mamita”).
Pos yo si llevaba a mi mamita, y???
El punto es que yo me divierto enormidades con ellos, sobre todo porque somos todos de la edad (27-25-24-20-18), así que no andamos cargando con escuincles (bueno, mi sobrina si es escuincla, pero jala mas fuerte que nosotros al desgorre).
Llegamos al estado de Hidalgo, a donde íbamos a acampar. Dios mío, a veces olvido el resto de frío que hace en mi estado natal (con nata), así que a las 2 de la mañana yo estaba temblando dentro de mi sleeping, 0°, hasta hielito tenía la tienda a la mañana siguiente.
Eso no era todo, algo tomé en la noche, que me pescó un dolor de tripa impresionante, de esos que tienes que ir al baño cada 20 minutos, y con un frío de esos bonitos…. Y todo oscuro, oscuro, oscuro… lo bueno es que mi sisterna me acompañó cada vez (por aquello que estaba oscuro).
Súmenle las piedras en el piso, Snif. Reconozco que soy una fresa sin remedio.
Pero lo mas chispa, es esto (dicen que estoy loca, que nadie más escuchó nada, y que son solamente el reflejo de mis deseos oscuros y ocultos… igual y si).
Como a eso de las 2.30 de la mañana, empezaron a oírse gemidos y vueltas en una de las tiendas vecinas (yo juro que estaban echando pasión) y como grititos y risas, y jalones, y…. ay!
Al otro día, les dije a todos, pero dicen que me imaginé los ruidos. Si como no.
Haciendo a un lado todos estos inconvenientes, me la pase bastante a gusto. Jugué baraja prácticamente todo el día, eché unas cuantas muchas vueltas en el pozo de agua, dormí como perezoso, corrí, comí como kuinito, y en general, me fui a quitar de encima todo el mundo de cosas que ya traía en mi morral. Dejé por allá las preocupaciones, y las depresiones de últimas semanas público querido.
Así que aquí estoy ahora, con muchas, muchas ganas de vivir, de gritar, de correr, de volar, de brincar, y de ser otra vez la misma del principio.

Y ya…. Es mi crónica vacacionera.
Por lo demás, estoy retomando la sana costumbre de ir al cine, y al rato posteo la peli de la semana.



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