13.10.05

Cayéndome.....

Desde que tengo uso de razón he tenido las patitas chuecas.

No se bien como esté el asunto, el caso es que toda mi pequeña infancia (léase pequeña antes de la secundaria), utilicé zapatos ortopédicos con una plantilla que asustaría a cualquiera, ideal para un bongie de los gorupos de mis patitas.
Y ejercicios todos los días, chorro mil vueltas alrededor de la mesa del comedor de puntitas, y otro tanto de talones, tratar de coger con los pies canicas, al grado que creo que soy mas diestra con las patiringas que con las manos. Snif.

Hay quien hace un recuento de sus caídas espectaculares, pero yo tengo una de esas casi por semana.
Recuerdo particularmente una en secundaria, cuando nos sacaban a honores a la bandera, y cada fin de mes daban un reconocimiento al mejor lugar de cada grupo (soy ñoña, yyyyyyyyyyyyyyy?), y había que recogerlo de manos del director (al micrófono frente a la horda de secundarianos). Bueno, ese día, frente a una bola de pubertos, me caí olímpicamente, generando una secuela de risotadas. Snif. El director me ayudó a levantarme y me preguntó si estaba bien.
Solo tenía el orgullo herido.
La mayor parte de mi infancia me la pasé con las rodillas raspadas
Me caí durante un desfile, 16 de Septiembre. Jejejeje, descompuse el contingente.

Y ayer me volví a caer, frente a vigilancia en mi empresa, siquiera ya era de noche.

Nota: Es la tercera caída dentro de las instalaciones de mi changarro, Snif.

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