13.1.06

Ax.....

Pasé toda la carrera sentada en un banco de piedra.
No es que fuera fácil la escuela, simplemente, éramos buenos, y no invertíamos más que lo necesario en el estudio. (si, yo y mis amigos modestos)
Era agradable ver el sol correr en la cálida compañía de mis amigos.
Y era aún más agradable, aprender acerca de tolerancia a los que no son como yo.
Así es, mi mejor amigo durante la carrera, era (es) homosexual.
Nada de movimientos femeninos, ni vocecita chillona.
Es realmente guapo, y varonil en su trato, baila increíble, y muchos llegaron a pensar que éramos pareja, porque no nos separábamos.
Sin embargo, su corazón jamás podría pertenecer a una chica, por obvias razones.
De él aprendí que las personas valen por lo que son, no por sus preferencias sexuales.
Aprendí que es muy difícil “salir del closet”, porque nuestra sociedad de doble moral, no esta psicológicamente preparada aceptar a los que piensan, actúan o viven diferente a lo “moralmente aceptado”.
Aprendí cuan difícil es vivir en contra de todos, incluso tu familia, pero también aprendí que son gente con los mismos valores, defectos, principios y faltas, y que la identidad sexual no te hace ni mejor ni peor persona.
Aprendí que la religión (si, incluida la mía) es solamente una serie de falsos prejuicios,
Y esto me recuerda a un relato que leí hace ya mucho tiempo, el cual les comparto:

MIRAR A SUS OJOS
El comandante en jefe de las fuerzas de ocupación le dijo al alcalde de la aldea: «Tenemos la absoluta seguridad de que ocultan ustedes a un traidor en la aldea. De modo que, si no nos lo entregan, vamos a hacerles la vida imposible, a usted y a toda su gente, por todos los medios a nuestro alcance».
En realidad, la aldea ocultaba a un hombre que parecía ser bueno e inocente y a quien todos querían, Pero ¿qué podía hacer el alcalde, ahora que se veía amenazado el bienestar de toda la aldea? Días enteros de discusiones en el Consejo de la aldea no llevaron a ninguna solución. De modo que, en última instancia, el alcalde planteó el asunto al cura del pueblo. El cura y el alcalde se pasaron toda una noche buscando en las Escrituras y, al fin, apareció la solución. Había un texto en las Escrituras que decía: «Es mejor que muera uno solo por el pueblo y no que perezca toda la nación». De forma que el alcalde decidió entregar al inocente a las fuerzas de ocupación, si bien antes le pidió que le perdonara. El hombre le dijo que no había nada que perdonar, que él no deseaba poner a la aldea en peligro. Fue cruelmente torturado hasta el punto de que sus gritos pudieron ser oídos por todos los habitantes de la aldea. Por fin fue ejecutado.
Veinte años después pasó un profeta por la - aldea, fue directamente al alcalde y le dijo: «¿Qué hiciste? Aquel hombre estaba destinado por Dios a ser el salvador de este país. Y tú le entregaste para ser torturado y muerto». «¿Y qué podía hacer yo?», alegó el alcalde. «El cura y yo estuvimos mirando las Escrituras y actuamos en consecuencia»..
«Ese fue vuestro error», dijo el profeta. «Mirasteis las Escrituras, pero deberíais haber mirado a sus ojos».



Si la sociedad mirara a los ojos de las minorías, viviríamos en un mundo diferente.

1 comentario:

Ebriopuerco dijo...

Afortunadamente aún hay personas como usted, que pueden ver las cosas con un vidrio transparente, que no juzgan ni condenan, clases ni condiciones y que de personas como usted tengo mucho que aprender... mucho, mucho.