1.8.05

Lunes, enferma.

Tiene algunos días que no alimento mi blog.
Posiblemente sea por mi estado de ánimo mal vibroso que no quiero contagiarles, público querido.
Tengo ya una semana de estar enferma del estómago, y nada que lo solucione.
Posiblemente deshidratada, con el estómago inflamado al punto que parezco un corn pop, y en la boca un sabor amargo mal plan (aun no se identificar si se trata de la enfermedad, de la medicina que estoy tomando, o simplemente el estado anímico down por el que atravieso).
Lo que si es cierto, es que este estado es excelente para escribir, me salen los post´s fluidos y naturalitos, quizá algún día los suba a la red. No creo, tienen como cosas personales que solo nos incumben a dos personas.
Pero mi ánimo si es suficiente como para postear los alimentos que detesto (aunque en este momento, cualquier tipo de alimento me da un asco espantoso, trataré de escribir solamente los que me dan asco en un estado normal).

*Plátano. Este es por excelencia, cualquier cosa que tenga olor a plátano es suficiente como hacerme volver el estómago (tan solo ahorita al escribirlo es suficiente como para darme nauseas, pero es el estado verde-enfermo-depre). Cuando estaba en la primaria, posiblemente con 6 años, mi madre me puso un plátano para el lunch (no se cual sea la traducción de lunch, no creo que sea almuerzo). Pero yo por irme volando a los columpios (ya he hablado de mi obsesión por los columpios), olvidé comerlo, y al día siguiente olvidé también, así como varios dias/semanas, hasta que un día, al sacar un cuaderno, noté un olor putrefacto e inconfundible, había olvidado sacar el bendito plátano, los chorromil libros que nos hacen cargar habían hecho su parte, igual el calor y demás, el caso es que cuando quise sacar de mi mochila el ya nauseabundo plátano… (ascos otra vez, voy al baño), era prácticamente imposible separarlo de mis cuadernos, ergo, tuve un año escolar con aroma a plátano….

* Mango. Este si no se porque, simplemente lo aborrezco

* Huevos ahogados, mojados, ensalsados o como sean, todo el huevo que esté nadando. Wak. Mi madre hacía huevos ahogados, y siempre tenía una triquiñuela nueva para hacérmelos comer. Y como una de mis debilidades es el cine, recuerdo la función de El Guardaespaldas, (esa mera, con kevin costner y Whitney Houston, a la monita esa yo la enseñe a cantar, aja). Bueno, el caso es que ese día mi madre hizo huevos ahogados, con la condición de que no iríamos al cine si no los comía. Así que haciendo un esfuerzo supremo los deglutí (no puedo decir que los mastiqué, así enteritos me los pasé), quedando con un dolor de estómago y un trauma aún no superados. (ah, pero que chida muvi)

*Caldos (mole de olla, de res, de pollo, como sea). Igual, siempre batalló la madre para hacerme comer estas cosas, y yo tenía también mis triquiñuelas para no comer, y en esta ya tenía el plan, me hacia pato toda la comida, y cuando el caldo se enfriaba y se hacía la costra de grasa (asco otra vez….. regreso.) mi madre me decía “esta bien, ya no te lo comas”. Supongo que la hice enfadar, hasta un día que me dijo “no me importa como esté , te lo comes y punto” ps con todo y esa costra me lo tuve que comer. Otro trauma.

* Pollo. No en todas sus presentaciones, y si lo como, solo que no me gusta.

*Verduras. Idem. Las tolero siempre y cuando no entren dentro de la categoría “calabaza-chayote-berenjena-col-brócoli-coliflor”.

Y ya. Si tengo mas, nomas que no los posteo, no sea que se espanten.

Como se darán cuenta, soy remilgosa y media para comer.

Ya que.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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