12.11.15

De las veces que Dios grita..... pero no queremos escuchar

A partir de que tienes hijos, algo cambia en tu interior que cualquier cosa que escuchas o lees o miras con respecto al maltrato infantil (de cualquier especie), se hace físicamente imposible de soportar. Duele una parte profunda en el corazón que ni siquiera sabías que tenías. Ser mamá te abre una puertecita muy dentro de ti que desconocías su existencia.

Todos los martes, en la iglesia a la que asiste mi familia iniciaron un curso para mujeres sinqueha.... piadosas, ejem, buenas cristianas.... El caso es que me arrastran con ellas y yo me dedico a despotricar de mi terrible suerte por tener que ir.

Y es que en serio es una pérdida de tiempo, básicamente es ir a escuchar los penares de las demás señoras. Y no es que uno no tenga suficiente con sus penares, aparte hay que escuchar los de los demás.... que no sería tan malo si de verdad pudiéramos hacer algo por ayudar, pero no: literal es sentarse a escuchar que a Chuchita le gana la desesperación porque sus hijos son traviesos. Chonita le duele el brazo. Sutanita ora porque su marido ya no viaje tanto de trabajo..... y una larga fila de etcéteras.

Aqui cabría la pregunta ...¿Y por que es que vas?, pregunta que tiene varias respuestas, pero creo que la más honesta es: Por mensa.

Este martes, ya habiendo salido del mentado y aburrido curso, venía renegando categóricamente del destino que me había puesto en ese lugar, y mi sacrosanta madre regañándome y diciendo que tenia que ir, posiblemente Dios me hablase un poco en ese curso..... cuando de repente en la esquina de la iglesia, voltee y en el camellón había una mujer muy joven, de las que venden chicles y mazapanes entre los carros en los semáforos, cargando un pedacito de carne apenas mayor que mi pollo pelón, amamantando en plena vía pública.

Me acerqué a ella. Cargué a su bebé. Carlos se llamaba. 6 meses (2 menos que Cecilia, pero en tamaño, un poco mas grande, los niños son más grandes),

1 comentario:

caniche dijo...

Creo que está cortada tu entrada... Qué pasó con la señora y con Carlos?

Un besote!

Roci