8.6.08

Cronica de.............

Recibí la noticia de la muerte de mi abuelo por medio de un mensaje de Texto.
Mi ma me avisaba que tenían que salir a Michoacan, y que se llevarían mi auto. Que mi abuelo había faltado.
En ese momento se me vinieron mil imágenes a mi cabeza, mi abuela, mis tías, y sobre todo, mi Lobo feroz. De como habría de estar sintiéndose.
Y me sentí impotente. Yo estaba en un hotel en el DF, por el trabajo, y se me cerraron las puertas, era ya muy noche y no había salida a Morelia a esa hora. Y aunque la hubiera, para poder llegar al pueblo del abuelo habría que pasar por un pueblo llamado Uruapan, y de ahí a Paracho.
Así que estaba encerrada en un hotel, lejos de mi lobo y de cualquier forma de moverme.
Pasé una noche horrible, no pude conciliar el sueño y se me cruzaron los cables.
Tenía que levantarme a las 6.00 am para tomar el primer bus a morelia, pero en mi shock, me levanté a bañar a las 2 de la mañana. Salí del baño y me di cuenta que eran 2.14 y que no podía hacer nada.
Traté de dormir lo más que pude. Me desperté nuevamente y me fui a la terminal de observatorio.
De ahi a Morelia. Y luego a Uruapan.

Llegué a Paracho a las 17.00 horas. Justo cuando el féretro con el cuerpo de mi abuelo salía de la Iglesia, con toda la comitiva detrás de la carroza, para acompañarlo al panteón.
Como pude, llegue junto a mi madre, y mis hermanos. Y los tomé de la mano.
y como si el cielo quisiera reflejar el estado de nuestro corazón, rompíó a llover a cántaros, sin detenerse; una lluvia menudita que moja todo, que ahoga todo, que no te deja definir si lo que rueda por tu rostro son lágrimas o gotas de lluvia.
Lo sepultaron bajo esa lluvia. Creo que nada me ha impactado tanto como el sonido de la primer palada de tierra sobre el féretro.

Y yo lloraba.

No lloraba por mi abuelo. El ya está mejor que nosotros. Ya descansa y está bien.
Lloraba por mi lobo, no se que se sentirá enterrar a tu padre. Lloraba por los reclamos de su madre de no ir tan seguido. E ir cuando ya mi abuelo estaba muerto.
Lloraba por la tristeza en sus ojos.
Estaba detrás de él. Y veía su espalda mojada. Y quería tener el poder de detener sus lágrimas.
Lloraba por mi.
No soy fuerte. No soy valiente. Tenía miedo. Nunca había ido a Paracho sola.
No es lo mismo subirte a un ETN donde te dan un sandwich y un refresco y te ponen una peli con audifonos, y llegas a una terminal; que subirte a un camión y estar pendiente a que un letrero diga "paracho" para no pasarte, porque no hay terminal, ni nada, es solamente un poblado a la orilla del camino.
Lloré porque me sentí sola. Me sentí vacía.

Lloraba porque a veces la vida apesta mal plan.

4 comentarios:

Alice dijo...

Otro abrazo para este momento difícil.

Te entiendo, cuando murió mi abuela salimos de la misa y empezó a llover, así que sip, el cielo te acompaña.

y cuando murió mi abuelo yo estaba en viaje de chamba en Mty y también ni como hacerle, yo no fui al funeral ni a nada, tuve que esperar un par de días para ver a mi papá. Fue muy triste. :(

Ánimo a ti y tu familia.

Anónimo dijo...

Perdón por no estar ahí, te quiero mucho y me duele tu dolor, sabes que en mi tienes un amigo y un hombro donde llorar.

Te quiero mucho.

ADN

Gusmar Sosa dijo...

Lo siento. Algo parecido viví con la muerte de mi abuela paterna. Aun hay imagenes que estan grabadas y veo nitidas en mi memoria, pero como has dicho, ellos estan mejor... podremos estarlo nosotros? Saludos

Carolina dijo...

Yuni, un abrazo fuerte. Tal vez tardísimo, pero abrazo.
Avísame cuando vengas por acá, ojalá coincidamos.
Te quiero mucho.